Hombre:
textos varios, cursilerías, historias, absurdos e irrealidades, básicamente de todo un poco...
martes, 30 de abril de 2013
Nueva Sección: Declaraciones Científicas de Amor
Hombre:
¿Sabías que la fuerza de gravedad no existe? Es decir, los objetos no tienen una "fuerza" de gravedad, cada cuerpo transforma el "espacio-tiempo" circundante, por lo que atrae hacia sí todo lo que lo rodea. De esta forma estamos siendo atraídos hacia la Tierra constantemente, a su vez la Tierra atrae a la Luna y cada objeto hace lo propio. Debe ser la razón, no tengo dudas, por la cual caigo sobre tu cuerpo cada vez que me acerco, y veo que nuestro tiempo se deforma en relación inversamente proporcional a la cantidad de energía que emanamos, multiplicado por la masa de tu piel al cuadrado, en cada encuentro.
sábado, 27 de abril de 2013
La época de la pasiva indignación...
Pasividad, es lo que define estos tiempos, pasividad, frente a los atropellos, frente a los ultrajes, pueblo pasivo, aún infante, deberías comprender, que en tu anomia estás perdido, que en tu silencio está tu complicidad, es tu miedo, por tu miedo y gracias a tu miedo, que sos merecedor de cada cosa que te sucede. "Indignación", es la palabra más comprendida de los últimos tiempos en la clase media argentina, "indignación" por no poder comprar dólares, por sentirse ultrajados, por perder la patria, ¿qué patria?, y lo se, y lo digo porque yo estoy metido hasta el cuello en toda esta pasividad, este letargo, porque a mi también me molesta la suba de precios y puteo al gobierno, porque es fácil, pero también puteo a la cadena de alimentos que lo sube, y puteo al productor que acopia productos y especula, y puteo y re puteo cuando pienso que en este país de campos infinitos hay pibes que se mueren de hambre aún, y puteo y re puteo cuando me acuerdo de imágenes de productores tirando leche en el campo en forma de protesta y también puteo al que se lleva mi plata de la luz, el gas, el agua y el teléfono celular que anda siempre para el culo.
Pero puteo, me enojo y no hago nada, entonces soy un pasivo mas, como vos, como aquel que agarró la cacerola el 18, ahora debería agarrar su cacerola y plantarse frente al borda, y yo debería estar con él, ahora debería agarrar la cacerola o una sartén y exigir que Maria Julia pague por haber robado todo lo que robo, por todo, absolutamente todo, tenemos que demostrar que estamos hartos, pero no de Cristina, no de este gobierno, estamos hartos de todo y tenemos el derecho de decirlo y gritarlo, de exigir que se nos respete la educación pública Macri, la salud pública Macri, que se respete nuestra naturaleza Cristina, el futuro del país Cristina que se sigue entregando a minerías que nos envenenan los aires, los suelos y las vidas de los nenes.
"Indignación", con nuestros dirigentes, que son una blasfemia, es cierto, de quién es la culpa, nuestra. Nos "indignamos" del político que nos roba y nosotros aumentamos la leche cuando escasea, o el pescado en pascuas. Nos "indignamos" del ladrón que nos asalta a mano armada pero damos nuestro dinero sin que nos tiemble la mirada a empresas que nos estafan. Eso no se llama indignación, amigos, lo que nos indigna nos mueve las tripas, nos carcome las entrañas, nos moviliza, nos llena de reacción, llamarle indignación a eso y auto-definirse indignado, es mera hipocresía.
Si vamos a indignarnos, propongo nos indignemos, pero en serio, con cacerolas y con propuestas, participando, estando en la calle, no mirando para otro lado, sincerando nuestro corazón, reconociendo que somos lo que nos merecemos, comprendiendo que el cambio está en nosotros, en nuestra propuesta como ciudadanos, participando en la puta política para cambiarla, dejemos de criticar y deslindar la responsabilidad del: ¡Yyo te vote para que me representes y me robas! Sabés que creo, creo que vos también robarías en su lugar, por eso estamos así, porque no respetamos una puta ley en ningún lado, cruzamos semáforos, cagamos a los ciegos, cagamos a los chicos, a los viejos, a un hermano, un amigo, un familiar, o quizás no, a la familia no che... pero a otro si, que se cague, si no soy yo lo va a cagar otro. Y así estamos, cagándonos y dejándonos cagar, cagando uno primero para no ser cagado, y de tanto cagar ya no sabemos de donde salió tanta mierda, de nosotros mismos, de todos, un poquito, otros mas, otros nada, pero todos somos culpables de algo.
Creo hoy, que los culpables de las Muertes de Once, somos todos. No sólo el funcionario que no reguló, ni el hijo de puta que no lo mantuvo bien, somos todos, por pasividad, que permitimos que esos 52 murieran. Somos todos, que por pasividad permitimos que siga muriendo gente de hambre. ¡De Hambre!
Somos todos, que por pasividad permitimos que los hospitales sean vaciados, las escuelas abandonadas, debemos indignarnos por lo de once, por la amia, la embajada, por las coimas en el senado, por menem, la dictadura, cristina, julio lopez, macri y alsogaray y tantos más.
Porque cuando hay que manifestar nos quedamos en casa "indignados" ante la brutalidad de la policía, ante la injusticia de la absolución a los corruptos, ante los fraudes y los vejámenes, así estamos, y así vamos a seguir estando, hasta que la indignación nos domine en serio, y desde las tripas nos salga el grito, que se escuche, que duela, que arranque de una vez y para siempre esta pseudo-identidad de la cabeza, esta identidad mal masticada y asimilada que nos creemos merecer.
jueves, 25 de abril de 2013
Un sombrero y un amor a secas
Historia I
Ésta es la historia del Hombre Sombrero y Mary a secas:
Había una vez un Hombre Sombrero, de copa, muy elegante, que vivía
en una casa pequeña y muy sencilla sin sillas ni sillones, ni camas ni
acordeones, sólo había percheros que usaba para descansar luego de sus arduas
jornadas en la tienda de pelucas falladas.
El Hombre Sombrero, así como lo ven, tan señoron y bien sentado,
estaba enamorado de Mary, la peluca fallada. Es costumbre entre las
pelucas falladas diferenciarse de las enteras con la frase "la peluca
fallada".
Como decía, el hombre sombrero estaba sutilmente enamorado de una peluca rubia
muy bella que dicen había usado una vez Marilin Monroe, o alguien muy parecida
a ella en una película barata.
Juntos andaban de cabeza en cabeza, jugando a veces, pues todos sabemos que los
sombreros son muy graciosos y las pelucas más aún. Juntos reían y se hacían
grandes bromas, él se encargaba de despeinarla cuando tenía que abandonarla y
ella automáticamente comenzaba a peinarse risueña y alegre. Otras veces, ella
cambiaba de forma su peinado horrorosamente, la indignación del Hombre Sombrero
era sublime, no podía imaginar que siendo él un sombrero de copa elegante se
pose de algún modo aceptable en un peinado punk rubio. Con éstos y otros
chistes se pasaban el rato y fueron muy felices.
Una tarde, el Hombre Sombrero, rodaba y rodaba por la pendiente
para asegurarse una entrada a horario y así ganarse un día libre que usaría
para invitar a salir a Mary a secas, cómo el le gustaba decirle, porque él no
podía ver sus fallas. Iba tan feliz y tan ciego de alegría que no reparó en la
gran velocidad alcanzada y el calor que se produjo en el borde de su elegante
ala.
Se acercó a Mary a secas y la estrelló en un abrazo lleno de amor. Mary a secas
y el Hombre Sombrero se amaron en ese momento más que nunca y supieron que algo
mágico sucedía por fin.
El Hombre Sombrero y Mary a secas, en su alegría por el encuentro, no
percibieron el horror de alrededor. El ala del Hombre Sombrero tocó y quemo
todo cuanto había en "La tienda de pelucas falladas", nadie pudo
salir de aquel incendio de amor. El Hombre Sombrero y Mary a secas murieron esa
misma tarde sin poder disfrutar de su trágica y efusiva historia.
Éste es el fin de la historia de amor del Hombre Sombrero y Mary a secas.
No hay moraleja, no hay otro mensaje, es sólo otra historia de amor fallida
entre sombreros y pelucas de las tantas que podemos encontrar.
Historia I
Ésta es la historia del Hombre Sombrero y Mary a secas:
Había una vez un Hombre Sombrero, de copa, muy elegante, que vivía
en una casa pequeña y muy sencilla sin sillas ni sillones, ni camas ni
acordeones, sólo había percheros que usaba para descansar luego de sus arduas
jornadas en la tienda de pelucas falladas.
El Hombre Sombrero, así como lo ven, tan señoron y bien sentado,
estaba enamorado de Mary, la peluca fallada. Es costumbre entre las
pelucas falladas diferenciarse de las enteras con la frase "la peluca
fallada".
Como decía, el hombre sombrero estaba sutilmente enamorado de una peluca rubia
muy bella que dicen había usado una vez Marilin Monroe, o alguien muy parecida
a ella en una película barata.
Juntos andaban de cabeza en cabeza, jugando a veces, pues todos sabemos que los
sombreros son muy graciosos y las pelucas más aún. Juntos reían y se hacían
grandes bromas, él se encargaba de despeinarla cuando tenía que abandonarla y
ella automáticamente comenzaba a peinarse risueña y alegre. Otras veces, ella
cambiaba de forma su peinado horrorosamente, la indignación del Hombre Sombrero
era sublime, no podía imaginar que siendo él un sombrero de copa elegante se
pose de algún modo aceptable en un peinado punk rubio. Con éstos y otros
chistes se pasaban el rato y fueron muy felices.
Una tarde, el Hombre Sombrero, rodaba y rodaba por la pendiente
para asegurarse una entrada a horario y así ganarse un día libre que usaría
para invitar a salir a Mary a secas, cómo el le gustaba decirle, porque él no
podía ver sus fallas. Iba tan feliz y tan ciego de alegría que no reparó en la
gran velocidad alcanzada y el calor que se produjo en el borde de su elegante
ala.
Se acercó a Mary a secas y la estrelló en un abrazo lleno de amor. Mary a secas
y el Hombre Sombrero se amaron en ese momento más que nunca y supieron que algo
mágico sucedía por fin.
El Hombre Sombrero y Mary a secas, en su alegría por el encuentro, no
percibieron el horror de alrededor. El ala del Hombre Sombrero tocó y quemo
todo cuanto había en "La tienda de pelucas falladas", nadie pudo
salir de aquel incendio de amor. El Hombre Sombrero y Mary a secas murieron esa
misma tarde sin poder disfrutar de su trágica y efusiva historia.
Éste es el fin de la historia de amor del Hombre Sombrero y Mary a secas.
No hay moraleja, no hay otro mensaje, es sólo otra historia de amor fallida
entre sombreros y pelucas de las tantas que podemos encontrar.
Rápido esbozo de la amistad...
La palabra "amistad" está tan devaluada que hasta en estas redes sociales uno acumula conocidos y minas que están buenas y las minas acumulan jeropas y "amigas" que te detestan. Donde personas que no te saludan nunca, te ponen "me gusta", conozco casos de personas con cerca de 1000 "amigos", si, ¡MIL! o mas... y pasaron una navidad solos, un cumpleaños con dos personas, sin un hombro donde llorar, todo virtual, lágrimas virtuales, risas virtuales, caritas :) símbolos, alegría virtual, lo virtual, lamento decirte que no existe... lo virtual es opuesto a lo real, una amistad virtual no existe, porque no hay nada mas real que la amistad y no hay nada mas imaginario que lo que entendemos como virtual. La amistad es amistad, real, sanguínea, de personas, de abrazos y miradas a los ojos, de hombros, manos y risas.
Lo virtual es lo que desea ser, una amistad virtual desea ser una amistad real, la realidad virtual se asemeja a la existencia, pero no llega a serlo, tu "jaja" en un chat no es una risa, tu ":'(" no son lágrimas y ésto ":P" no es irónico ni buscas complicidad o qué se yo. Si querés a alguien, dejá esto, andá, abrazalo.
Y punto.
Lo virtual es lo que desea ser, una amistad virtual desea ser una amistad real, la realidad virtual se asemeja a la existencia, pero no llega a serlo, tu "jaja" en un chat no es una risa, tu ":'(" no son lágrimas y ésto ":P" no es irónico ni buscas complicidad o qué se yo. Si querés a alguien, dejá esto, andá, abrazalo.
Y punto.
miércoles, 17 de abril de 2013
Conjugación del verbo regular wassapear (acción de enviar un mensaje por Whats App) para el modo Indicativo.
-.Presente.-
Yo wassappeo
Tu wassappeas
Él wassappea
Nosotros wassappeamos
Vosotros wassapeais
Ellos wassapean.
-.Imperfecto.-
Yo wassappeaba
Tu wassapeabas
Él wassappeaba
Nosotros wassapeabamos
Vosotros wassapeabais
Ellos wassappeaban.
-.Pretérito.-
Yo wassappeé
Tu wassappeaste
Él wassappeó
Nosotros wassapeamos
Vosotros wassappeasteis
Ellos wassappearon.
-.Futuro.-
Yo wassappearé
Tu wassappearás
Él wassappeará
Nosotros wassappearemos
Vosotros wassappeareais
Ellos wassappearán
-.Condicional.-
Yo wassapearía
Tu wassapearías
Él wassapearía
Nosotros wassapearíamos
Vosotros wassappearíais
Ellos wassappearían.
Tu wassappeas
Él wassappea
Nosotros wassappeamos
Vosotros wassapeais
Ellos wassapean.
-.Imperfecto.-
Yo wassappeaba
Tu wassapeabas
Él wassappeaba
Nosotros wassapeabamos
Vosotros wassapeabais
Ellos wassappeaban.
-.Pretérito.-
Yo wassappeé
Tu wassappeaste
Él wassappeó
Nosotros wassapeamos
Vosotros wassappeasteis
Ellos wassappearon.
-.Futuro.-
Yo wassappearé
Tu wassappearás
Él wassappeará
Nosotros wassappearemos
Vosotros wassappeareais
Ellos wassappearán
-.Condicional.-
Yo wassapearía
Tu wassapearías
Él wassapearía
Nosotros wassapearíamos
Vosotros wassappearíais
Ellos wassappearían.
martes, 9 de abril de 2013
angusiosa espera...
Horacio: María, ¿Ya vino Andrés?. María lo mira, con los ojos vidriosos responde. No, aún no. ¿Qué vamos a hacer?. No se, seguir esperando, no nos pongamos locos.
Se miran, callan, María se toma la boca del estómago. Horacio apura -Algo vamos a tener que hacer. ¿Sabés?. ¡Ay callate Horacio, por favor!.
Se abre la puerta de golpe, es Andrés.
-Hola-dice Andrés.
-¿Donde estabas? Tenemos algo que contarte...
-¿Donde estabas? Tenemos algo que contarte...
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