Sabemos bien, que existen fuerzas mayores al deseo, incluso mayores al amor y la vida, sucede a veces que alguien encuentra al amor de su vida, al trágico amor que todo parece arrasar, aquellos que hemos padecido la crueldad de amar con el alma, lo sabemos de cerca, aquellos que hemos querido y sufrido noches enteras, miramos al mundo con cierto recelo, como si nos debiera algo. Y claro que así es.
Pero también lo miramos como quien sabe que el mundo es un lugar de increíbles desencuentros e indecibles soledades, y ahí mismo, en este tortuoso lugar, es donde fuimos increíblemente felices algún tiempo.
Así he adquirido algunas lágrimas, que todavía a veces resecan la piel, que a veces caen cada tanto, pero valen la pena creo. Vale la pena una lágrima a no sentir nada, vale la pena una lágrima que, así de amarga, así de fugaz, conmemora sutilmente una alegría que ha desaparecido, una alegría honda, que así sea por su ausencia, brilla tenue entre la niebla.
Así he adquirido algunas lágrimas, que todavía a veces resecan la piel, que a veces caen cada tanto, pero valen la pena creo. Vale la pena una lágrima a no sentir nada, vale la pena una lágrima que, así de amarga, así de fugaz, conmemora sutilmente una alegría que ha desaparecido, una alegría honda, que así sea por su ausencia, brilla tenue entre la niebla.
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