Historia I
Ésta es la historia del Hombre Sombrero y Mary a secas:
Había una vez un Hombre Sombrero, de copa, muy elegante, que vivía
en una casa pequeña y muy sencilla sin sillas ni sillones, ni camas ni
acordeones, sólo había percheros que usaba para descansar luego de sus arduas
jornadas en la tienda de pelucas falladas.
El Hombre Sombrero, así como lo ven, tan señoron y bien sentado,
estaba enamorado de Mary, la peluca fallada. Es costumbre entre las
pelucas falladas diferenciarse de las enteras con la frase "la peluca
fallada".
Como decía, el hombre sombrero estaba sutilmente enamorado de una peluca rubia
muy bella que dicen había usado una vez Marilin Monroe, o alguien muy parecida
a ella en una película barata.
Juntos andaban de cabeza en cabeza, jugando a veces, pues todos sabemos que los
sombreros son muy graciosos y las pelucas más aún. Juntos reían y se hacían
grandes bromas, él se encargaba de despeinarla cuando tenía que abandonarla y
ella automáticamente comenzaba a peinarse risueña y alegre. Otras veces, ella
cambiaba de forma su peinado horrorosamente, la indignación del Hombre Sombrero
era sublime, no podía imaginar que siendo él un sombrero de copa elegante se
pose de algún modo aceptable en un peinado punk rubio. Con éstos y otros
chistes se pasaban el rato y fueron muy felices.
Una tarde, el Hombre Sombrero, rodaba y rodaba por la pendiente
para asegurarse una entrada a horario y así ganarse un día libre que usaría
para invitar a salir a Mary a secas, cómo el le gustaba decirle, porque él no
podía ver sus fallas. Iba tan feliz y tan ciego de alegría que no reparó en la
gran velocidad alcanzada y el calor que se produjo en el borde de su elegante
ala.
Se acercó a Mary a secas y la estrelló en un abrazo lleno de amor. Mary a secas
y el Hombre Sombrero se amaron en ese momento más que nunca y supieron que algo
mágico sucedía por fin.
El Hombre Sombrero y Mary a secas, en su alegría por el encuentro, no
percibieron el horror de alrededor. El ala del Hombre Sombrero tocó y quemo
todo cuanto había en "La tienda de pelucas falladas", nadie pudo
salir de aquel incendio de amor. El Hombre Sombrero y Mary a secas murieron esa
misma tarde sin poder disfrutar de su trágica y efusiva historia.
Éste es el fin de la historia de amor del Hombre Sombrero y Mary a secas.
No hay moraleja, no hay otro mensaje, es sólo otra historia de amor fallida
entre sombreros y pelucas de las tantas que podemos encontrar.
Historia I
Ésta es la historia del Hombre Sombrero y Mary a secas:
Había una vez un Hombre Sombrero, de copa, muy elegante, que vivía
en una casa pequeña y muy sencilla sin sillas ni sillones, ni camas ni
acordeones, sólo había percheros que usaba para descansar luego de sus arduas
jornadas en la tienda de pelucas falladas.
El Hombre Sombrero, así como lo ven, tan señoron y bien sentado,
estaba enamorado de Mary, la peluca fallada. Es costumbre entre las
pelucas falladas diferenciarse de las enteras con la frase "la peluca
fallada".
Como decía, el hombre sombrero estaba sutilmente enamorado de una peluca rubia
muy bella que dicen había usado una vez Marilin Monroe, o alguien muy parecida
a ella en una película barata.
Juntos andaban de cabeza en cabeza, jugando a veces, pues todos sabemos que los
sombreros son muy graciosos y las pelucas más aún. Juntos reían y se hacían
grandes bromas, él se encargaba de despeinarla cuando tenía que abandonarla y
ella automáticamente comenzaba a peinarse risueña y alegre. Otras veces, ella
cambiaba de forma su peinado horrorosamente, la indignación del Hombre Sombrero
era sublime, no podía imaginar que siendo él un sombrero de copa elegante se
pose de algún modo aceptable en un peinado punk rubio. Con éstos y otros
chistes se pasaban el rato y fueron muy felices.
Una tarde, el Hombre Sombrero, rodaba y rodaba por la pendiente
para asegurarse una entrada a horario y así ganarse un día libre que usaría
para invitar a salir a Mary a secas, cómo el le gustaba decirle, porque él no
podía ver sus fallas. Iba tan feliz y tan ciego de alegría que no reparó en la
gran velocidad alcanzada y el calor que se produjo en el borde de su elegante
ala.
Se acercó a Mary a secas y la estrelló en un abrazo lleno de amor. Mary a secas
y el Hombre Sombrero se amaron en ese momento más que nunca y supieron que algo
mágico sucedía por fin.
El Hombre Sombrero y Mary a secas, en su alegría por el encuentro, no
percibieron el horror de alrededor. El ala del Hombre Sombrero tocó y quemo
todo cuanto había en "La tienda de pelucas falladas", nadie pudo
salir de aquel incendio de amor. El Hombre Sombrero y Mary a secas murieron esa
misma tarde sin poder disfrutar de su trágica y efusiva historia.
Éste es el fin de la historia de amor del Hombre Sombrero y Mary a secas.
No hay moraleja, no hay otro mensaje, es sólo otra historia de amor fallida
entre sombreros y pelucas de las tantas que podemos encontrar.
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