Horacio: María, ¿Ya vino Andrés?. María lo mira, con los ojos vidriosos responde. No, aún no. ¿Qué vamos a hacer?. No se, seguir esperando, no nos pongamos locos.
Se miran, callan, María se toma la boca del estómago. Horacio apura -Algo vamos a tener que hacer. ¿Sabés?. ¡Ay callate Horacio, por favor!.
Se abre la puerta de golpe, es Andrés.
-Hola-dice Andrés.
-¿Donde estabas? Tenemos algo que contarte...
-¿Donde estabas? Tenemos algo que contarte...
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