viernes, 21 de junio de 2013

Palabras Iniciales - Roberto Fontanarrosa

“Puto el que lee esto.”
Nunca encontré una frase mejor para comenzar un relato. Nunca, lo juro por mi madre que se caiga muerta. Y no la escribió Joyce, ni Faulkner, ni Jean-Paul Sartre, ni Tennessee Williams, ni el pelotudo de Góngora.
Lo leí en un baño público en una estación de servicio de la ruta. Eso es literatura. Eso es desafiar al lector y comprometerlo. Si el tipo que escribió eso, seguramente mientras cagaba, con un cortaplumas sobre la puerta del baño, hubiera decidido continuar con su relato, ahí me hubiese tenido a mí como lector consecuente. Eso es un escritor. Pum y a la cabeza. Palo y a la bolsa. El tipo no era, por cierto, un genuflexo dulzón ni un demagogo. “Puto el que lee esto”, y a otra cosa. Si te gusta bien y si no también, a otra cosa, mariposa. Hacete cargo y si no, jodete. Hablan de aquel famoso comienzo de Cien años de soledad, la novelita rococó del gran Gabo. “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...” Mierda. Mierda pura. Esto que yo cuento, que encontré en un baño público, es muy superior y no pertenece seguramente a nadie salido de un taller literario o de un cenáculo de escritores pajeros que se la pasan hablando de Ross Macdonald.
Ojalá se me hubiese ocurrido a mí un comienzo semejante. Ese es el golpe que necesita un lector para quedar inmovilizado. Un buen patadón en los huevos que le quite el aliento y lo paralice. Ahí tenés, escapate ahora, dejá el libro y abandoname si podés.
No me muevo bajo la influencia de consejos de maricones como Joyce o el inútil de Tolstoi. Yo sigo la línea marcada por un grande, Carlos Monzón, el fantástico campeón de los medio medianos. Pumba y a la lona. Paf... el piñazo en medio de la jeta y hombre al suelo. Carlitos lo decía claramente, con esa forma tan clara que tenía para hablar. “Para mí el rival es un tipo que le quiere sacar el pan de la boca a mis hijos.” Y a un hijo de puta que pretenda eso hay que matarlo, estoy de acuerdo.
El lector no es mi amigo. El lector es alguien que les debe comprar el pan a mis hijos leyendo mis libros. Así de simple. Todo lo demás es cartón pintado. Entonces no se puede admitir que alguien comience a leer un libro escrito por uno y lo abandone. O que lo hojee en una librería, lea el comienzo, lo cierre y se vaya como el más perfecto de los cobardes. Allí tiene que quedar atrapado, preso, pegoteado. “Puto el que lee esto.” Que sienta un golpe en el pecho y se dé por aludido, si tiene dignidad y algo de virilidad en los cojones.
“Es un golpe bajo”, dirá algún crítico amanerado, de esos que gustan de Graham Greene o Kundera, de los que se masturban con Marguerite Yourcenar, de los que leen Paris Review y están suscriptos en Le Monde Diplomatique. ¡Sí, señor –les contesto–, es un golpe bajo! Y voy a pegarles uno, cien mil golpes bajos, para que me presten atención de una vez por todas. Hay millones de libros en los estantes, es increíble la cantidad alucinante de pelotudos que escriben hoy por hoy en el mundo y que se suman a los que ya han escrito y escribirán. Y los que han muerto, los cementerios están repletos de literatos. No se contentan con haber saturado sus épocas con sus cuentos, ensayos y novelas, no. Todos aspiraron a la posteridad, todos querían la gloria inmortal, todos nos dejaron los millones de libros repulsivos, polvorientos, descuajeringados, rotosos, encuadernados en telas apolilladas, con punteras de cuero, que aún joden y joden en los estantes de las librerías. Nadie decidió, modesto, incinerarse con sus escritos. Decir: “Me voy con rumbo a la quinta del Ñato y me llevo conmigo todo lo que escribía, no los molesto más con mi producción”, no. Ahí están los libros de Molière, de Cervantes, de Mallea, de Corín Tellado, jodiendo, rompiendo las pelotas todavía en las mesas de saldos.
Sabios eran los faraones que se enterraban con todo lo que tenían: sus perros, sus esposas, sus caballos, sus joyas, sus armas, sus pergaminos llenos de dibujos pelotudos, todo. Igual ejemplo deberían seguir los escritores cuando emprenden el camino hacia las dos dimensiones, a mirar los rabanitos desde abajo, otra buena frase por cierto. “Me voy, me muero, cagué la fruta –podría ser el postrer anhelo–. Que entierren conmigo mis escritos, mis apuntes, mis poemas, que total yo no estaré allí cuando alguien los recite en voz alta al final de una cena en los boliches.” Que los quemen, qué tanto. Es lo que voy a hacer yo, téngalo por seguro, señor lector. Millones de libros, entonces, de escritores importantes y sesudos, de mediocres, tontos y banales, de señoras al pedo que decidían escribir sus consejos para cocinar, para hacer punto cruz, para enseñar cómo forrar una lata de bizcochos. Pelotudos mayores que dedicaron toda su vida, toda, al estudio exhaustivo de la vida de los caracoles, de los mamboretás, de los canguros, de los caballos enanos. Pensadores que creyeron que no podían abandonar este mundo sin dejar a las generaciones futuras su mensaje de luz y de esclarecimiento. Mecánicos dentales que supusieron urgente plasmar en un libro el porqué de la vital adhesividad de la pasta para las encías, señoras evolucionadas que pensaron que los niños no podrían llegar a desarrollarse sin leer cómo el gnomo Prilimplín vive en una estrella que cuelga de un sicomoro, historiadores que entienden imprescindible comunicar al mundo que el duque de La Rochefoucauld se hacía lavativas estomacales con agua alcanforada tres veces por día para aflojar el vientre, biólogos que se adentran tenazmente en la insondable vida del gusano de seda peruano, que cuando te descuidás te la agarra con la mano.
Allí, a ese mar de palabras, adjetivos, verbos y ditirambos, señores, hay que lanzar el nuevo libro, el nuevo relato, la nueva novela que hemos escrito desde los redaños mismos de nuestros riñones. Allí, a ese interminable mar de volúmenes flacos y gordos, altos y bajos, duros y blandos, hay que arrojar el propio, esperando que sobreviva. Un naufragio de millones y millones de víctimas, manoteando desesperadamente en el oleaje, tratando de atraer la atención del lector desaprensivo, bobo, tarado, que gira en torno a una mesa de saldos o novedades con paso tardío, distraído, pasando apenas la yema de sus dedos innobles sobre la cubierta de los libros, cautivado aquí y allá por una tapa más luminosa, un título más acertado, una faja más prometedora. Finge. El lector finge. Finge erudición y, quizás, interés. Está atento, si es hombre, a la minita que en la mesa vecina hojea frívolamente el último best-seller, a la señora todavía pulposa que parece abismarse en una novedad de autoayuda. Si es mujer, a la faja con el comentario elogioso del gurú de turno. Si es niño, a la musiquita maricona que despide el libro apenas lo abre con sus deditos de enano.
Y el libro está solo, feroz y despiadadamente solo entre los tres millones de libros que compiten con él para venderse. Sabe, con la sabiduría que le da la palabra escrita, que su tiempo es muy corto. Una semana, tal vez. Dos, con suerte. Después, si su reclamo no fue atractivo, si su oferta no resultó seductora, saldrá de la mesa exclusiva de las novedades VIP diríamos, para aterrizar en algún exhibidor alternativo, luego en algún estante olvidado, después en una mesa de saldos y por último, en el húmedo y oscuro depósito de la librería, nicho final para el intento fracasado. Ya vienen otros –le advierten–, vendete bien que ya vienen otros a reemplazarte, a sacarte del lugar, a empujarte hacia el filo de la mesa para que te caigas y te hagas mierda contra el piso alfombrado.
No desaparecerá tu libro, sin embargo, no, tenelo por seguro. Sea como fuere, es un símbolo de la cultura, un icono de la erudición, vale por mil alpargatas, tiene mayor peso específico que una empanada, una corbata o una licuadora. Irá, eso sí, con otros millones, al depósito oscuro y maloliente de la librería. No te extrañe incluso que vuelva un día, como el hijo pródigo, a la misma editorial donde lo hicieron. Y quede allí, al igual que esos residuos radioactivos que deben pasar una eternidad bajo tierra, encerrados en cilindros de baquelita, teflón y plastilina para que no contaminen el ambiente, hasta que puedan convertirse en abono para las macetas de las casas solariegas.
De última, reaparecerá de nuevo, Lázaro impreso, en la mano de algún boliviano indocumentado, junto a otros dos libros y una birome, como oferta por única vez y en carácter de exclusividad, a bordo de un ómnibus de línea o un tren suburbano, todo por el irrisorio precio de un peso. Entonces, caballeros, no esperen de mí una lucha limpia. No la esperen. Les voy a pegar abajo, mis amigos, debajo del cinturón, justo a los huevos, les voy a meter los dedos en los ojos y les voy a rozar con mi cabeza la herida abierta de la ceja.
“Puto el que lee esto.”
John Irving es una mentira, pero al menos no juega a ser repugnante como Bukowski ni atildadamente pederasta como James Baldwin. Y dice algo interesante uno de sus personajes por ahí, creo que en El mundo según Garp: “Por una sola cosa un lector continúa leyendo. Porque quiere saber cómo termina la historia”. Buena, John, me gusta eso. Te están contando algo, querido lector, de eso se trata. Tu amigo Chiquito te está contando, por ejemplo en el club, cómo al imbécil de Ernesto le rompieron el culo a patadas cuando se puso pesado con la mujer de Rodríguez. Vos te tenés que ir, porque tenés que trabajar, porque dejaste la comida en el horno, o el auto mal estacionado, o porque tu propia mujer te va a armar un quilombo de órdago si de nuevo llegás tarde como la vez pasada. Pero te quedás, carajo. Te quedás porque si hay algo que tiene de bueno el sorete de Chiquito es que cuenta bien, cuenta como los dioses y ahora te está explicando cómo el boludo de Ernesto le rozaba las tetas a la mujer de Rodríguez cada vez que se inclinaba a servirle vino y él pensaba que Rodríguez no lo veía. No te podés ir a tu casa antes de que Chiquito termine con su relato, entendelo. Mirás el reloj como buen dominado que sos, le pedís a Chiquito que la haga corta, calculás que ya te habrá llevado el auto la grúa, que ya se te habrá carbonizado la comida en el horno, pero te quedás ahí porque querés eso que el maricón de John Irving decía con tanta gracia: querés saber cómo termina la historia, querido, eso querés.
Entonces yo, que soy un literato, que he leído a más de un clásico, que he publicado más de tres libros, que escribo desde el fondo mismo de las pelotas, que me desgarro en cada narración, que estudio concienzudamente cómo se describe y cómo se lee, que me he quemado las pestañas releyendo a Ezra Pound, que puedo puntuar de memoria y con los ojos cerrados y en la oscuridad más pura un texto de setenta y ocho mil caracteres, que puedo dictaminar sin vacilación alguna cuándo me enfrento con un sujeto o con un predicado, yo, señores, premio Cinta de Plata 1989 al relato costumbrista, pese a todo, debo compartir cartel francés con cualquier boludo. Mi libro tendrá, como cualquier hijo de vecino, que zambullirse en las mesas de novedades junto a otros millones y millones de pares, junto al tratado ilustrado de cómo cultivar la calabaza y al horóscopo coreano de Sabrina Pérez, junto a las cien advertencias gastronómicas indispensables de Titina della Poronga y las memorias del actor iletrado que no puede hacer la O ni con el culo de un vaso, pero que se las contó a un periodista que le hace las veces de ghost writer. Y no estaré allí yo para ayudarlo, para decirle al lector pelotudo que recorre con su vista las cubiertas con un gesto de desdén obtuso en su carita: “Éste es el libro. Éste es el libro que debe comprar usted para que cambie su vida, caballero, para que se le abra el intelecto como una sandía, para que se ilustre, para que mejore su aliento de origen bucal, estimule su apetito sexual y se encame esta misma noche con esa potra soñada que nunca le ha dado bola”.
Y allí estará la frase, la que vale, la que pega. El derechazo letal del Negro Monzón en el entrecejo mismo del tano petulante, el trompadón insigne que sacude la cabeza hacia atrás y hacia adelante como perrito de taxi y un montón de gotitas de sudor, de agua y desinfectante que se desprenden del bocho de ese gringo que se cae como si lo hubiese reventado un rayo. “Puto el que lee esto.” Aunque después el relato sea un cuentito de burros maricones como el de Platero y yo, con el Angelus que impregna todo de un color malva plañidero. Aunque la novela después sea la historia de un seminarista que vuelve del convento. Aunque el volumen sea después un recetario de cocina que incluya alimentos macrobióticos.
No esperen, de mí, ética alguna. Sólo puedo prometerles, como el gran estadista, sangre, sudor y lágrimas en mis escritos. El apetito por más y la ansiedad por saber qué es lo que va a pasar. Porque digo que es puto el que lee esto y lo sostengo. Y paso a contarles por qué lo afirmo, por qué tengo autoridad para decirlo y por qué conozco tanto sobre su intimidad, amigo lector, mucho más de lo que usted nunca hubiese temido imaginar. Sí, a usted le digo. Al que sostiene este libro ahora y aquí, el que está temiendo, en suma, aparecer en el renglón siguiente con nombre y apellido. Nombre y apellido. Con todas las letras y hasta con el apodo. A usted le digo.

viernes, 14 de junio de 2013

Hambre

Vieja, querida vieja
yo se que te faltó alimento
alimento que no supiste dar
ni supimos darte
y así viviste,
por inviernos y años
suspirando por un poco de alimento
de proteína de abrazo
de vitamina de amor quizás, un poco de aliento
un poquito, de algún lado
hijo nieto hermano.

Hambre,
entre lamentos y gemidos
fue lo que sufrió, la ausencia
de amor, caricias, compañía
también de abrazos, cariño y juegos.
Me acuerdo lo que me dijo
hambre... al oído... bien bajito
le solté la mano le avisé al viejo,
y mi viejo, mi viejo duro, el recio
ese al que pregunté una vez
si quería a mi hermano (porque nunca me animé a preguntarle si me quería a mi)
porque lo vi siempre así
como en otro lugar, en otro tiempo
y mi viejo digo,
le preparó compota de manzana
y se durmió acostado al lado
y mi vieja
con quien se amigaron hace un buen tiempo
lo mismo sufría y sostuvo su mano
y la madre de mi padre
al fin tuvo un alimento.

Comió por unos días
quizás dos, quizás tres
pero la vieja al fin comía, digo
¡la puta que te fuiste y compartimos
tan poquísimos momentos!
y al final estuvimos solos
curiosidades de la vida
ella y yo acostados
ella yendo yo viniendo
y acaricié al final
tanto pelo en su cana
tanta piel azotada, 
le dije que la quería (por primera vez en la vida)
y que se fuera tranquila
mientras la miraba atento
y el final fue así
quizás por fin sereno.

Su alma después de todo
de tanto dolor y sufrimiento
se fue tranquilamente
con su corazón más lleno
al fin tibio, y al fin contento
de tanto cariño y cuidado
brindado en los últimos momentos.
Murió sin hambre, al menos.

domingo, 2 de junio de 2013

Ratoncillo valiente

Es como el cuento del ratoncito valiente. Que se comió a si mismo para demostrar que era el más valiente...

sábado, 1 de junio de 2013

post-desnutrición

...y un día
después de romper tu cabeza una y otra vez,
de rearmar tu alma día tras día,
después de encontrarte solo y desnutrido,
de haber muerto tantas veces
después de desangrarte gota a gota,
de marchitarte y resurgirte,
verás entonces
como el mundo ni siquiera se percató de tu sufrimiento,
como todo ese dolor pareció inútil,
y te sentirás vacío y solo.

El verdadero poder de la China comunista

No se engañen, si todos los chinos corrieran hacia el oeste al mismo tiempo podrían retrasar la rotación terrestre de tal forma que tal vez lograran someter al Occidente a siglos de oscuridad y frío extremo. Pasa que en su cosmovisión adoran la noche, su tonalidad amarilla de noche se vuelve flúor, probablemente el punto más luminoso de La Tierra desde el espacio sea la China entera y no Las Vegas como nos hizo creer el imperio capitalista de explotación que sufrimos día a día en estas latitudes americanas.

viernes, 24 de mayo de 2013

Gente (Recuerdo a un gran poeta bonaerense)

Gente


Hay gente que con solo decir una palabra 

enciende la ilusión y los rosales; 
que con solo sonreír entre los ojos, 
nos invita a viajar por otros mundos 
y permite florecer todas las magias. 



Hay gente que con solo dar la mano, 
rompe la soledad, pone la mesa, 
sirve el puchero, coloca las guirnaldas; 
que con solo empuñar una guitarra 
te regala una sinfonía de entrecasa. 



Hay gente que con solo abrir la boca, 
llega hasta los límites del alma, 
alimenta una flor, inventa sueños, 
hace cantar el vino en las tinajas. 
Y se queda después como si nada. 



Y uno se va de novio con la vida, 
desterrando una muerte solitaria, 
pues sabe que a la vuelta de la esquina, 
hay gente que es así, tan necesaria.


H.L.Q.

Lima Quintana, gente como el, así, tan necesaria.



Hamlet Lima Quintana nació en 1923 en Morón, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
Autor de más de cuatrocientas canciones entre ellas la popular "Zamba para no morir". Además de su actividad artística, trabajó en las redacciones de la agencia de noticias United Press y de la sección Política del diario Clarín. También se desempeñó como cobrador, vendedor de la editorial Sudamericana y empleado del Instituto Nacional de Cinematografía. Abandonó este mundo el 21 de febrero de 2002 en Buenos Aires a la edad de 78 años.

lunes, 20 de mayo de 2013

Vivir bien vale una lágrima

Sabemos bien, que existen fuerzas mayores al deseo, incluso mayores al amor y la vida, sucede a veces que alguien encuentra al amor de su vida, al trágico amor que todo parece arrasar, aquellos que hemos padecido la crueldad de amar con el alma, lo sabemos de cerca, aquellos que hemos querido y sufrido noches enteras, miramos al mundo con cierto recelo, como si nos debiera algo. Y claro que así es. 


Pero también lo miramos como quien sabe que el mundo es un lugar de increíbles desencuentros e indecibles soledades, y ahí mismo, en este tortuoso lugar, es donde fuimos increíblemente felices algún tiempo.

Así he adquirido algunas lágrimas, que todavía a veces resecan la piel, que a veces caen cada tanto, pero valen la pena creo. Vale la pena una lágrima a no sentir nada, vale la pena una lágrima que, así de amarga, así de fugaz, conmemora sutilmente una alegría que ha desaparecido, una alegría honda, que así sea por su ausencia, brilla tenue entre la niebla. 

domingo, 19 de mayo de 2013

sección: Origen y/o explicación breve y superficial de algunos términos en español.


19/05/2013
Hoy, la palabra Hecatombe:
La antigua Sumeria, una mujer llamada Catombe, destructora como ella sola, los vecinos le decían muchas veces, ya cansados de sus desmanes, eh! Catombe!.. Para que se detuviese, con el paso de los siglos, del latin salió he! Catombis detenedtius! Luego, como por arte del destino, llego a nuestros días la palabra hecatombe, usada por los filósofos contemporáneos Pablo y Pachu en Deportes en el Recuerdo...


15/05/2013
Hoy, la palabra BOTAR:
En muchos países de habla hispana difieren los términos de algunas palabras, por ejemplo la RAE dice de Botar: "Lanzar contra una superficie dura una pelota u otro cuerpo elástico para que retroceda con impulso." Ahora bien, es sabido que nosotros realizamos esta acción de una mejor manera, porque nosotros los argentinos hacemos REBOTAR dicha pelota, y nosotros re sabemos que cuando algo es re bueno es mejor que bueno. En este sentido nuestra "rebotada" es mejor que la "botada" de cualquier otro nabo latino.
Dicho esto queda asentada una vez mas la superioridad de nuestra forma de hablar sobre las demás
Con esto damos por finalizada nuestra sección patriótica chauvinista.
Saludos.


08/05/2013

Hoy, la palabra CULO:
La palabra culo es perfecta, suena bien, tiene una cantidad de letras apropiada, es de facil lectura, comprensión y utilización. Comienza con una bella "c" tímida y finaliza con un precioso círculo, la mas perfecta de las formas, parece ser que la "c" fuera una aproximacion, a medias, de la "o" final... pronto analizaremos mas en detalle toda la palabra en usos cotidianos, rimas, y otros asuntos de interes, asi como tambien las letras "u" e "i", tan intrigantes como bellas.


sábado, 18 de mayo de 2013

Explicación lingüistica a la complejidad del mundo contemporáneo


Los yankees y los iraníes nunca se van a poder poner de acuerdo, si unos hablan en inglés y otros hablan en iraní. No se entienden, por eso hay tantos problemas.
Me pasa a mi con los chinos, que pienso que están enojados y gritándose y al toque se ríen.
Quizás, Ahmadineyad lo saluda a Obama, y Obama entiende que lo amenaza con un ataque nuclear terrorista en el salón oval de la casa blanca.
Y así vamos, los coreanos del norte dicen que son gente como cualquier otra y quieren la paz como buenos humanos y quieren ser amigos de todos, pero me parece que, como nadie sabe coreano de este lado del mundo, los medios traducen que dicen estar listos para la guerra, cualquier cosa, o lo que les conviene que la gente crea. Entonces Obama agarra el diario, lee en el New York Times que Corea del Norte los quiere bombear, el negro se enoja, y es lógico.

Creo que deberíamos usar todos el idioma del amor y darnos mas abrazos.

jueves, 16 de mayo de 2013

Divina tristeza

Un hombre pudo una vez hablar con su dios y le dijo:

Oh Señor, alabado seas tú, Dios de dioses.
Tú que no le temes a la muerte, que eres eterno, que no intentas ni luchas por alcanzar la felicidad en escasos años.
Tú que estás en todos lados y en el corazón de todas las cosas, y nunca sentirás la angustia de la ausencia.
Tú, que amas a todos por igual, pero no has conocido el amor único que una persona siente sólo por tí.
Tú que todo desde siempre sabes, gran omnisapiente señor, nunca sentirás el gozo de aprender algo luego de esforzarte.
Para ti todo es con sólo desearlo, oh poderoso señor.
No tienes tampoco amigos o familia con quien compartir la inmortalidad, tú verás morir y sufrir a tu creación y verás como tus hijos se asesinan de infinitas maneras hasta el fin de los tiempos.

Oh Señor, te compadezco.

Y el dios lloró...

miércoles, 15 de mayo de 2013

Espirales y mosquitos


¡Qué mal que dormí por dios!
Me acosté tipo dos con la habitación llena de mosquitos, intenté dormir igual pero fue imposible, zumbaban, intentaban picar mi esbelto (y desnudo) cuerpo, curioseaban en mis orejas y otras molestas actitudes los gobernaban.
Decidí entonces agarrar un espiral y lo puse. Me propuse dormir, ya tranquilo con el espiral tan cerca. Dos horas después los mosquitos seguían molestando, picaban, revoloteaban, busqué el espiral y confirmé su existencia justo donde lo había dejado. No quise entrar en desesperación pero presentí que la cosa estaba complicada.
Me levanté y prendí la luz sin ver un mosquito, estaban ahí... lo sabía. Acerqué un poco más el espiral y me encomendé a su protección.
Intenté dormir y lo logré, me desperté al rato con dos pinchazos arteros en la mano.
Me levanté, el espiral seguía ahí, los mosquitos también, fue entonces cuando dije: "fue, mejor lo prendo".
Problema resuelto.

Nota importante: es crucial prender el espiral, con la sola presencia del mismo los mosquitos no parecen amedrentarse.

Magia - Ale Dolina


El Mago Rizzuto no conocía ningún truco. Su número era bien sencillo: golpeaba su galera con una varita azul, y luego esperaba que apareciera una paloma.
Naturalmente, la total ausencia de dobles fondos, de mangas hospitalarias y de juegos de manos conducía siempre al mismo resultado desalentador. La paloma no aparecía.
Rizzuto solía presentarse en teatros humildes y en festivales de barr
io, de donde casi siempre lo echaban a patadas.
La verdad es que el hombre creía en la magia, en la verdadera magia. Y en cada actuación, en cada golpe con su varita azul estaba la fervorosa esperaza de un milagro. Él no se contentaba con las técnicas del engaño. Quería que su paloma apareciera redondamente.
Durante largo tiempo lo acompañaron la desilusión y los silbidos. Otro cualquiera hubiera abandonado la lucha. Pero Rizzuto confiaba. Una noche se presentó en le club Fénix. Otros magos lo habían precedido. Cuando le llegó el turno, dio su clásico golpe con la varita azul. Y desde el fondo de la galera salió una paloma, una paloma blanca que voló hacia una ventana y se perdió en la noche.
Apenas si lo aplaudieron. Las muchedumbres prefieren un arte hecho de trampas aparatosas a los milagros puros. Rizzuto no volvió a los escenarios. Tal vez siga haciendo aparecer palomas en forma particular.

El evangelio según Jesucristo - José Saramago (mini fragmento)


Charla entre Dios, Jesús y el Diablo en la barca...

...Morirán miles, Cientos de miles, Morirán cientos de miles de hombres y mujeres, la tierra se llenará de gritos de dolor, de aullidos y de estertores de agonía, el humo de los quemados cubrirá el sol, su grasa rechinará sobre las brasas, el hedor repugnará y todo esto será por mi culpa, No por tu culpa, por tu causa, Padre, aparta de mí ese cá
liz, el que tú lo bebas es condición de mi poder y de tu gloria, No quiero esa gloria, Pero yo quiero ese poder. La niebla se alejó hacia donde antes estaba, se veía agua alrededor del barco, lisa y opaca, sin una arruga de viento o una agitación de brisa. Entonces el Diablo dijo, Es necesario ser Dios para que le guste tanto la sangre.

Mosquitos de izquierda

Los mosquitos:
-¿Che viste ese brazo?
-¡Si!, Se saca buena sangre de ahi...
-¿No le falta algo... quizá un poco de músculo?
-Nah, para nada, a mi me alcanza.
-Ah bueno, mejor, che me voy volando que tengo una reunion de la liga anti-mosquiteros.
-Ah ¿vas a ir?
-Si, claro, estan coartando nuestra libertad hermano, vos tendrias que venir...
-Nah, yo ya tengo mi sangre de los parquecitos y plazas.
-Bueno igual te esperamos.
-Dale, me fijo.
Se despiden dandose un choque de alitas.
Nunca mas se vuelven a cruzar, el primero murió tras intentar clavarse en el mosquitero de una ventana, sus restos fueron encontrados tiempo despues en un hormiguero comun, se han erigido cientos de efimeros minimonumentos en charquitos de barrios humildes con la figura del mosquito libertario. El otro, vivió tranquilamente hasta que una picadura demasiado larga lo hizo encontrar a la palma asesina que lo llevo rápidamente al olvido...
La historia de algunos mosquitos tambien debe que ser contada.

jueves, 9 de mayo de 2013

ángeles hay en todos lados...


El otro dia fui al médico, a hacerme un control de rutina. Luego de hacerme los exámenes pertinentes yo seguía cabizbajo y con mi dolencia en el pecho, el doctor me preguntó qué más me pasaba. Físicamente no parecía tener nada.-Supongo que mal de amor doctor, mal de amor.- le dije.

Se sacó el estetoscopio, se sentó al lado mío en la camilla y lloramos un rato juntos. Cuando salí, ya me sentía un poco mejor.

Al poco tiempo quise pedir turno de vuelta con ese mismo doctor, la secretaria me dijo que no conocía a quien yo buscaba, que lo lamento, que es imposible, alguien con ese nombre nunca trabajó en la clínica.

Creo que los ángeles tienen métodos curiosos.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Akenatón y una discusión poco probable

Antiguo Egipto, Imperio Nuevo, charlas entre un faraón y sus súbditos.
Akenatón: Che. ¡Correme ese templo pa allá! ¿No ves que me tapa el sol ahí?
Súbdito 1: Ya se te va a acabar el faraonato...
Súbdito 2: ¡Vení a hacerlo vos! Faraón que cree en un solo dios.
Akenatón: Ya van a ver que su politeísmo es una chotada, el futuro es de los monoteístas, gato.

Esta charla nunca existió, pero bien podría haber existido.

lunes, 6 de mayo de 2013

De los egipcios y los animales sagrados

Cuentan los que saben (Herodoto, entre ellos) que los habitantes de esa maravillosa tierra egipcia tenían por sagrados a una cantidad abrumadora de animales, prácticamente todos los animales eran adorados al menos en alguna parte del territorio y los peces, eran los más sagrados de todos.

Estos animales, como todos sabemos, se mueven de costado a la visión humana, en las peceras, en los acuarios y demás lugares los vemos siempre de costado y así entendemos que los egipcios los admiraban y de este modo reflejaron su adoración en todos sus dibujos. Ellos aducían en tantísimos templos, ¡"Nunca se ven los pecesitos derechos! Si ellos no se ven derechos nosotros tampoco"

No encontraron mejor forma de demostrarles la adoración que dibujándose a ellos mismos tal como veían siempre a los peces, de este modo se aseguraban buenas pescas en las crecidas del Nilo.
Ésto traía problemas en la vida cotidiana, cuando las mujeres exigían de sus amantes que las mirasen a los ojos y éstos se negaban debido a posibles castigos divinos. Cuentan los libros el siguiente diálogo: Mirame a los ojos Jakaura-Senusert (nuestro viejo amigo). A lo que Jakaura-Senusert respondía: "¡Mujer! ¿Cómo osas pedirme que te mire de frente? ¿No sabes tú que la mirada del hombre no debe ir nunca hacia adelante al hablar con su mujer? ¡Nunca se ven los pecesitos derechos! Si ellos no se ven derechos nosotros tampoco. ¡Oh! ¡Que los dioses perdonen tu oprobio, pues yo, Jakaura-Senusert nunca lo haré! Ahora, ¡besame buacha!

Fuente: Los nueve libros de la Historia, libro segundo. Herodoto.

domingo, 5 de mayo de 2013

Seccion humor explicado

Chiste (seccion de humor):


Va una plasticola y se cae sobre una rosa.

Llega un lapiz-goma y le dice: hu te caiste!
Si! Me pegue un flor de golpe.



Explicacion del chiste:

La plasticola pega, una flor, doble sentido, capische?
Humor del bueno.


Publicidad adicional evitable:

¡¡Gonzalito Humor Chow!! Velorios, Ejecuciones hipotecarias, Uniones empresariales y firma de convenios entre sindicatos. Me cortaron el telefono pero puedo recibir llamadas si voy a cargar el celular a lo de un amigo porque me cortaron la luz. Cualquier cosa me buscan en la comisaria, pidan hablar con el loquito del martillo y los dejan pasar. ¡Saludos!

viernes, 3 de mayo de 2013

Boletín histórico-médico-informativo.


El aloe vera sirve para curar cualquier cosa, desde herpes pédicos hasta la enfermedad de Otto von Bismark. Todos saben eso, Otto von Bismark no, porque ya murió por los años de 1890 luego de haber forjado el Segundo Reich, acercamos nuestro recuerdo con actitud humilde y dedicamos un minuto a la memoria de tan importante hombre y su legado ya prácticamente olvidado.

La enfermedad de Otto von Bismark (así debe ser nombrada), ya fue erradicada, pero su principal síntoma consistía en hacer hablar aleman a quien la padecía, la forma de contagio era estudiar alemán previamente para poder contraerla, se comenta que la mayor parte de la poblacion alemana la sufrió.
Gracias a la invención del aloe vera por los laboratorios Bayer, la enfermedad fue combatida exitosamente hasta eliminarla por los años 70, cuando murieron todas las ideologías.

Volveremos mas tarde con otro boletín histórico-médico-informativo.

martes, 30 de abril de 2013

Nueva Sección: Declaraciones Científicas de Amor


Hombre:
¿Sabías que la fuerza de gravedad no existe? Es decir, los objetos no tienen una "fuerza" de gravedad, cada cuerpo transforma el "espacio-tiempo" circundante, por lo que atrae hacia sí todo lo que lo rodea. De esta forma estamos siendo atraídos hacia la Tierra constantemente, a su vez la Tierra atrae a la Luna y cada objeto hace lo propio. Debe ser la razón, no tengo dudas, por la cual caigo sobre tu cuerpo cada vez que me acerco, y veo que nuestro tiempo se deforma en relación inversamente proporcional a la cantidad de energía que emanamos, multiplicado por la masa de tu piel al cuadrado, en cada encuentro.
Mujer:
Ay Horacio, llevame pal cuarto, llevame.


sábado, 27 de abril de 2013

La época de la pasiva indignación...

Pasividad, es lo que define estos tiempos, pasividad, frente a los atropellos, frente a los ultrajes, pueblo pasivo, aún infante, deberías comprender, que en tu anomia estás perdido, que en tu silencio está tu complicidad, es tu miedo, por tu miedo y gracias a tu miedo, que sos merecedor de cada cosa que te sucede. "Indignación", es la palabra más comprendida de los últimos tiempos en la clase media argentina, "indignación" por no poder comprar dólares, por sentirse ultrajados, por perder la patria, ¿qué patria?, y lo se, y lo digo porque yo estoy metido hasta el cuello en toda esta pasividad, este letargo, porque a mi también me molesta la suba de precios y puteo al gobierno, porque es fácil, pero también puteo a la cadena de alimentos que lo sube, y puteo al productor que acopia productos y especula, y puteo y re puteo cuando pienso que en este país de campos infinitos hay pibes que se mueren de hambre aún, y puteo y re puteo cuando me acuerdo de imágenes de productores tirando leche en el campo en forma de protesta y también puteo al que se lleva mi plata de la luz, el gas, el agua y el teléfono celular que anda siempre para el culo.
Pero puteo, me enojo y no hago nada, entonces soy un pasivo mas, como vos, como aquel que agarró la cacerola el 18, ahora debería agarrar su cacerola y plantarse frente al borda, y yo debería estar con él, ahora debería agarrar la cacerola o una sartén y exigir que Maria Julia pague por haber robado todo lo que robo, por todo, absolutamente todo, tenemos que demostrar que estamos hartos, pero no de Cristina, no de este gobierno, estamos hartos de todo y tenemos el derecho de decirlo y gritarlo, de exigir que se nos respete la educación pública Macri, la salud pública Macri, que se respete nuestra naturaleza Cristina, el futuro del país Cristina que se sigue entregando a minerías que nos envenenan los aires, los suelos y las vidas de los nenes.
"Indignación", con nuestros dirigentes, que son una blasfemia, es cierto, de quién es la culpa, nuestra. Nos "indignamos" del político que nos roba y nosotros aumentamos la leche cuando escasea, o el pescado en pascuas. Nos "indignamos" del ladrón que nos asalta a mano armada pero damos nuestro dinero sin que nos tiemble la mirada a empresas que nos estafan. Eso no se llama indignación, amigos, lo que nos indigna nos mueve las tripas, nos carcome las entrañas, nos moviliza, nos llena de reacción, llamarle indignación a eso y auto-definirse indignado, es mera hipocresía.
Si vamos a indignarnos, propongo nos indignemos, pero en serio, con cacerolas y con propuestas, participando, estando en la calle, no mirando para otro lado, sincerando nuestro corazón, reconociendo que somos lo que nos merecemos, comprendiendo que el cambio está en nosotros, en nuestra propuesta como ciudadanos, participando en la puta política para cambiarla, dejemos de criticar y deslindar la responsabilidad del: ¡Yyo te vote para que me representes y me robas! Sabés que creo, creo que vos también robarías en su lugar, por eso estamos así, porque no respetamos una puta ley en ningún lado, cruzamos semáforos, cagamos a los ciegos, cagamos a los chicos, a los viejos, a un hermano, un amigo, un familiar, o quizás no, a la familia no che... pero a otro si, que se cague, si no soy yo lo va a cagar otro. Y así estamos, cagándonos y dejándonos cagar, cagando uno primero para no ser cagado, y de tanto cagar ya no sabemos de donde salió tanta mierda, de nosotros mismos, de todos, un poquito, otros mas, otros nada, pero todos somos culpables de algo.
Creo hoy, que los culpables de las Muertes de Once, somos todos. No sólo el funcionario que no reguló, ni el hijo de puta que no lo mantuvo bien, somos todos, por pasividad, que permitimos que esos 52 murieran. Somos todos, que por pasividad permitimos que siga muriendo gente de hambre. ¡De Hambre!
Somos todos, que por pasividad permitimos que los hospitales sean vaciados, las escuelas abandonadas, debemos indignarnos por lo de once, por la amia, la embajada, por las coimas en el senado, por menem, la dictadura, cristina, julio lopez, macri y alsogaray y tantos más.
Porque cuando hay que manifestar nos quedamos en casa "indignados" ante la brutalidad de la policía, ante la injusticia de la absolución a los corruptos, ante los fraudes y los vejámenes, así estamos, y así vamos a seguir estando, hasta que la indignación nos domine en serio, y desde las tripas nos salga el grito, que se escuche, que duela, que arranque de una vez y para siempre esta pseudo-identidad de la cabeza, esta identidad mal masticada y asimilada que nos creemos merecer.

jueves, 25 de abril de 2013

Un sombrero y un amor a secas



Historia I

Ésta es la historia del Hombre Sombrero y Mary a secas:
Había una vez un Hombre Sombrero, de copa, muy elegante, que vivía en una casa pequeña y muy sencilla sin sillas ni sillones, ni camas ni acordeones, sólo había percheros que usaba para descansar luego de sus arduas jornadas en la tienda de pelucas falladas.

El Hombre Sombrero, así como lo ven, tan señoron y bien sentado, estaba enamorado de Mary, la peluca fallada. Es costumbre entre las pelucas falladas diferenciarse de las enteras con la frase "la peluca fallada".

Como decía, el hombre sombrero estaba sutilmente enamorado de una peluca rubia muy bella que dicen había usado una vez Marilin Monroe, o alguien muy parecida a ella en una película barata.
Juntos andaban de cabeza en cabeza, jugando a veces, pues todos sabemos que los sombreros son muy graciosos y las pelucas más aún. Juntos reían y se hacían grandes bromas, él se encargaba de despeinarla cuando tenía que abandonarla y ella automáticamente comenzaba a peinarse risueña y alegre. Otras veces, ella cambiaba de forma su peinado horrorosamente, la indignación del Hombre Sombrero era sublime, no podía imaginar que siendo él un sombrero de copa elegante se pose de algún modo aceptable en un peinado punk rubio. Con éstos y otros chistes se pasaban el rato y fueron muy felices.

Una tarde, el Hombre Sombrero, rodaba y rodaba por la pendiente para asegurarse una entrada a horario y así ganarse un día libre que usaría para invitar a salir a Mary a secas, cómo el le gustaba decirle, porque él no podía ver sus fallas. Iba tan feliz y tan ciego de alegría que no reparó en la gran velocidad alcanzada y el calor que se produjo en el borde de su elegante ala.

Se acercó a Mary a secas y la estrelló en un abrazo lleno de amor. Mary a secas y el Hombre Sombrero se amaron en ese momento más que nunca y supieron que algo mágico sucedía por fin.



El Hombre Sombrero y Mary a secas, en su alegría por el encuentro, no percibieron el horror de alrededor. El ala del Hombre Sombrero tocó y quemo todo cuanto había en "La tienda de pelucas falladas", nadie pudo salir de aquel incendio de amor. El Hombre Sombrero y Mary a secas murieron esa misma tarde sin poder disfrutar de su trágica y efusiva historia.
Éste es el fin de la historia de amor del Hombre Sombrero y Mary a secas.
No hay moraleja, no hay otro mensaje, es sólo otra historia de amor fallida entre sombreros y pelucas de las tantas que podemos encontrar.

Rápido esbozo de la amistad...

La palabra "amistad" está tan devaluada que hasta en estas redes sociales uno acumula conocidos y minas que están buenas y las minas acumulan jeropas y "amigas" que te detestan. Donde personas que no te saludan nunca, te ponen "me gusta", conozco casos de personas con cerca de 1000 "amigos", si, ¡MIL! o mas... y pasaron una navidad solos, un cumpleaños con dos personas, sin un hombro donde llorar, todo virtual, lágrimas virtuales, risas virtuales, caritas :) símbolos, alegría virtual, lo virtual, lamento decirte que no existe... lo virtual es opuesto a lo real, una amistad virtual no existe, porque no hay nada mas real que la amistad y no hay nada mas imaginario que lo que entendemos como virtual. La amistad es amistad, real, sanguínea, de personas, de abrazos y miradas a los ojos, de hombros, manos y risas.
Lo virtual es lo que desea ser, una amistad virtual desea ser una amistad real, la realidad virtual se asemeja a la existencia, pero no llega a serlo, tu "jaja" en un chat no es una risa, tu ":'(" no son lágrimas y ésto ":P" no es irónico ni buscas complicidad o qué se yo. Si querés a alguien, dejá esto, andá, abrazalo.
Y punto.

miércoles, 17 de abril de 2013

Conjugación del verbo regular wassapear (acción de enviar un mensaje por Whats App) para el modo Indicativo.

-.Presente.-
Yo wassappeo
Tu wassappeas
Él wassappea
Nosotros wassappeamos
Vosotros wassapeais
Ellos wassapean.

-.Imperfecto.-
Yo wassappeaba
Tu wassapeabas
Él wassappeaba
Nosotros wassapeabamos
Vosotros wassapeabais
Ellos wassappeaban.

-.Pretérito.-
Yo wassappeé
Tu wassappeaste
Él wassappeó
Nosotros wassapeamos
Vosotros wassappeasteis
Ellos wassappearon.

-.Futuro.-
Yo wassappearé
Tu wassappearás
Él wassappeará
Nosotros wassappearemos
Vosotros wassappeareais
Ellos wassappearán

-.Condicional.-
Yo wassapearía
Tu wassapearías
Él wassapearía
Nosotros wassapearíamos
Vosotros wassappearíais
Ellos wassappearían.

martes, 9 de abril de 2013

angusiosa espera...


Horacio: María, ¿Ya vino Andrés?. María lo mira, con los ojos vidriosos responde. No, aún no. ¿Qué vamos a hacer?. No se, seguir esperando, no nos pongamos locos.
Se miran, callan, María se toma la boca del estómago. Horacio apura -Algo vamos a tener que hacer. ¿Sabés?. ¡Ay callate Horacio, por favor!.
Se abre la puerta de golpe, es Andrés.
-Hola-dice Andrés.
-¿Donde estabas? Tenemos algo que contarte...

jueves, 14 de marzo de 2013

Singularidad carnicera

...y así fue el fin de la carnicería Trinidad de la vuelta, que para muchos traía el mejor vacío del barrio, otros en cambio, preferían adquirirlo en La victoria, aduciendo los mismos motivos. Una vez arribó a la Trinidad un cliente que le dijo simplemente esto; "Ustedes no existen, la carnicería no existe". En ese momento, las mas implacables leyes comerciales del universo fueron convocadas al grito de "¡El cliente siempre tiene la razón ". La carnicería desapareció en una vorágine auto-destructiva y convergió en una singularidad aplastante infinitesimal... Hay que tener mucho cuidado con las convenciones comerciales.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Cómo dominar al mundo con una religión en ocho pasos


Estoy armando una religión, el nuevo mesías vengo a ser yo. Primero claramente deberemos enfrentarnos a las grandes corporaciones religiosas existentes, seremos una secta los primeros 100 años. No será fácil, lo admito, pero veremos como poco a poco la gente comprenderá que sus creencias son fruto de no mejores argumentos que los nuestros, y que finalmente todos creemos en lo mismo, que es básicamente como no creer en nada, o creer en todo.

Entonces, les diré ahora brevemente nuestro futuro y exitoso plan de acción, sabemos que tendremos oposición de los gobiernos, de las empresas, de los escépticos, de todos los que actualmente creen en algo, pero no saben que nuestra religión incluye a todos y todas, desde el mas mugriento negro hasta al mas asqueroso cerdo imperialista.

1.- Para llevar a cabo nuestro plan nos haremos adoradores de la culpa, la extorsión, el miedo, la expiación de los pecados, engaños, traiciones, mitos, leyendas, trucos de magia, ilusiones baratas, aduciremos explicaciones divinas a hechos físicos conocidos tales como la ebullición del agua o refutaremos cualquier creencia con estudios científicos inapelables, utilizaremos el dinero, el soborno, los prestamos bancarios, el sistema financiero, el poder y las armas y, de ser necesario, hasta la Fe.

2.- Luego comenzaremos a convertir católicos (son los mas adeptos a la conversión, todos sus valores representados ya murieron, por lo general ellos mismos fueron los culpables). Utilizando la clonación extraeremos de una costilla de un hombre las células necesarias para crear una mujer y desmitificaremos el poder de ese dios aduciendo que fueron seres extraterrestres quienes clonaron a Adán, con esto acercamos a los reptulianos y destruimos la moral católica, sumado a la pérdida de valores estos dos grupos ya serán nuestros.

3.- Seguiremos con algunos rituales wiccanos y juraremos adoración al paganismo en sucesivos aquelarres cada vez menos misteriosos y luego de entregar al mundo los secretos y misterios de la wicca no tendrán mas opción que adoptarnos como su principal religión.

4.- Con cantos y aplausos atacaremos las filas protestantes evangélicas quienes se verán desorientados ante una religión que también cante y aplauda, les diremos obviamente que no permitimos relaciones entre nosotros y otras religiones o creencias. Castigaremos cualquier amistad externa, con ésto les aseguro amigos míos que serán nuestros. Practicaremos sistemáticamente nuestros métodos hasta aislar al islam, al judaísmo y al budismo.

5.- Resucitaremos a los dioses egipcios y confundiremos la zona de influencia islámica o musulmana, con diversos artilugios y trucos mágicos adoraremos a Alá y también a Ra como el mismo y único dios, una vez logrado esto terminaremos de sumar a los islámicos reconociendo odio a los judíos pero diciendo esto con una Torá en la mano derecha y mechando palabras en hebreo para atraer a los primeros curiosos.

6.- Falta poco. Luego deberemos contraer matrimonio con los judíos ortodoxos mediante viles engaños, nos haremos pasar como judíos que vivieron en el retiro desde la época de Abraham y luego reconoceremos nuestro origen apócrifo, el daño estará hecho, le religión herida de muerte y una vez roto el esquema ortodoxo todo el resto caerá.

7.- Estamos cerca, sólo debemos luego profesar que nuestra religión permite la reencarnación en mariposa en alguna próxima vida y la adoración de toda la vida existente y sumaremos a los budistas.


8.- Para convencer a las restantes minorias utilizaremos propagandas mediáticas, donde no llegue la televisión usaremos la radio, donde no hubiere radio, usaremos panfletos, ante quienes no supieran leer, crearemos imágenes y si todo eso no alcanzara estamos seguros que una buena dosis de dolor corporal convencerá a cualquiera.

El mundo es nuestro.

Quedan claro, los africanistas, los que confían sus vidas al vudú y diversas creencias con las cuales no vamos a entrometernos porque honestamente les tenemos mucho respeto y cierto miedo, por lo que mejor los dejaremos tranquilos, pero serán claro bienvenidos.

Para finalizar, sabemos que el fin del mundo es en el año 1.000.000, para lo que debemos prepararnos y construir nuestro arca al que subiremos a las 17:45 de la tarde hora de Buenos Aires, un rayo violeta nos llevará a Orion donde disfrutaremos de los mas graciosos manjares por una eternidad, o quizás dos.

miércoles, 23 de enero de 2013

les voy a hacer público un divague, de hace unos años que se me ocurrió con una amiga de otras épocas también... lo siento, pero a veces pienso este tipo de cosas :)

Hablando sobre piojos...

...Gon... dice (11:13 a.m.):
y viste que cuando tenes la idea, te pica mas y sentís hasta que caminan,
ahora me parece que están en alguna manifestación reclamando derechos
Andre dice (11:14 a.m.):
ajajajaajjaaja
quieren un pelo mas targo!
...Gon... dice (11:14 a.m.):
seguro, o de otro color, porque se encontraron con unos piojos de un colorado
y este piojo les implantó ideas socialistas...
...Gon... dice (11:15 a.m.):
y están sembrando las bases de una conciencia obrera piojosa que no le conviene al aburguesado empresario piojo gordo rechoncho dueño de mi cabeza original...
Andre dice (11:16 a.m.):
aaj estas muy mal.. tomate algo..
aja
...Gon... dice (11:16 a.m.):
se
debería,
pero estaría buenísimo, que ya los colorados de por si, tengan ideas socialistas...
...Gon... dice (11:17 a.m.):
ya tienen la cabeza colorada, que mas querés? y ahí viene el represor y lo golpea, el colorado dice:
- Para loco! soy colorado pero no de ideologías de izquierda!
- No me vengas a mi con tus mentiras comunistas, y le asesta un efectivo palazo en la frente
...Gon... dice (11:18 a.m.):
y asi, uno a uno van cayendo... y después agarra a los que escriben con la izquierda, y le dice:
- A ver... firma acá...
...Gon... dice (11:20 a.m.):
el tipo, preocupado por su futuro, mira el lápiz, duda, se estremece, sabe que su sentencia esta a la vuelta del primer garabato, los tres segundos de inquietud e indecisión antes de tomar el lápiz convencen al inquisidor, y el palazo en la frente no se hace esperar... la sangre brota a borbotones, pero al ser roja, enfurece mas al rector, quien no entiende la persistencia en esas ideologías...