jueves, 14 de marzo de 2013

Singularidad carnicera

...y así fue el fin de la carnicería Trinidad de la vuelta, que para muchos traía el mejor vacío del barrio, otros en cambio, preferían adquirirlo en La victoria, aduciendo los mismos motivos. Una vez arribó a la Trinidad un cliente que le dijo simplemente esto; "Ustedes no existen, la carnicería no existe". En ese momento, las mas implacables leyes comerciales del universo fueron convocadas al grito de "¡El cliente siempre tiene la razón ". La carnicería desapareció en una vorágine auto-destructiva y convergió en una singularidad aplastante infinitesimal... Hay que tener mucho cuidado con las convenciones comerciales.

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