jueves, 16 de mayo de 2013

Divina tristeza

Un hombre pudo una vez hablar con su dios y le dijo:

Oh Señor, alabado seas tú, Dios de dioses.
Tú que no le temes a la muerte, que eres eterno, que no intentas ni luchas por alcanzar la felicidad en escasos años.
Tú que estás en todos lados y en el corazón de todas las cosas, y nunca sentirás la angustia de la ausencia.
Tú, que amas a todos por igual, pero no has conocido el amor único que una persona siente sólo por tí.
Tú que todo desde siempre sabes, gran omnisapiente señor, nunca sentirás el gozo de aprender algo luego de esforzarte.
Para ti todo es con sólo desearlo, oh poderoso señor.
No tienes tampoco amigos o familia con quien compartir la inmortalidad, tú verás morir y sufrir a tu creación y verás como tus hijos se asesinan de infinitas maneras hasta el fin de los tiempos.

Oh Señor, te compadezco.

Y el dios lloró...

No hay comentarios:

Publicar un comentario